Palabras, palabras y más palabras.

Todo lo que necesitamos es paciencia – Pistolas y Rosas.

“Cuando la conocí me quedé aturdido, me sorprendió gratamente, a pesar de que había solo la conocía por unas simples fotos y varias conversaciones a través del mensajero, horas antes estaba nervioso y pendiente al teléfono, miraba frecuentemente el reloj y trataba de distraerme ‘zapeando’ la TV.

Sonó el teléfono, un amigo me avisó que no tardaba en llegar, pero de ella y otros más no tenía noticia alguna, iba en camino hacia el punto de encuentro que habíamos acordado, era una locura salir a las 2 a.m. hacía allá y hacía un ligero frío pero todo estaba tan vacío y sereno. Acordamos esperar unos minutos para ver si marcaban, mientras medio litro o quizás más de vodka rebosaban en esos vasos de unicel, mientras en la laptop resonaba ‘Suedehead’ de Morrissey, charla acá, charla allá era solo conocernos superficialmente y aligerar la espera.

Nervios más, vodka más y faltaban 15 minutos para las 5 a.m. hasta que por fin volvimos sonaron nuestros teléfonos, mensaje en el mío y llamada en el otro y rumbo a la central. En el camino me di cuenta de mi error sobre beber vodka, he tomado bebidas más fuertes pero una simple bebida insípida me había noqueado tan fácilmente, fue un alivio saber ubicarme y dar con la terminal sin problema alguno. Miraba a mi izquierda, a la derecha, con el fuerte sonido de los camiones, personas tomando una siesta en el encerado piso porque en unas horas salía el autobús, las luces, todo eso era un caos para mí ya alcoholizado cerebro, me sentía como en una escena de Luis Buñuel.

A varios metros distinguí un grupo que sobresalía entre la multitud, de una u otra manera llamaron mi atención, que le dije a mi amigo que serían ellos siendo que él ya los conocía, saludé, volteé a mi izquierda. 5 segundos se me hicieron 5 minutos, horas, días, era la suma de todas esas noches largas o más bien todas esas cosas comprimidas en 5 segundos, no era amor a primera vista,  no era Romeo debajo del balcón esperando a que su amada Julieta saliera, no era Bécquer y sus rimas, no era Bukowski y sus historias de un viejo indecente.

La saludé, la abracé y tontamente le pregunté ‘¿De verdad eres tú?’, sonrió y asintió ligeramente, por alguna extraña razón comenté que estaba ebrio, solo me faltó hacer una reverencia y dar vueltas como un bufón para acentuar más mi estupidez.”

Ya es costumbre mía, rememorar el pasado bajo la luz de la luna y con un cigarro, como colegiala enamorada, no lo hago porque me quiera aferrar al pasado, ni por nostalgia salvo ciertas excepciones sino de recordar sensaciones, revivirlas unas tras otras drásticamente como si mi mente fuera un playlist y presionara constantemente el botón de shuffle.

Suena raro, como si tejiera mi vida con playlist hechos para cada ocasión o asignarle a un momento una simple canción, no importa el género ni si es un gusto culpable, lo importante es ubicarla. En el mundo del software sería una asociación, es decir creamos un programa para que nos abra ciertos archivos con una determinada extensión, para posteriormente poder manipularlas, parece cosa fácil, pero detrás de todo eso hay asociaciones, relaciones, y muchas letritas más.

Siguiendo con las asociaciones, en algún momento de nuestras vidas asociamos ciertos objetos, momentos, loquesearelevante con ciertas palabras e incluso que no tienen que ver en cuestión, pero ser convierte en una cadena. Para más fácil, tecleamos una palabra en Wikipedia, leemos y picamos a los enlaces que aparecen en esa maraña de letras, entonces nos deja en un artículo totalmente diferente en ocasiones poco relacionado con lo leído anteriormente. A eso lo llamo ‘cadena de pensamiento’ o simplemente ‘cadena’, ligera influencia por parte de Conan Doyle y su mítico personaje literario, pues bien, si me rio como loco por alguna palabra en específico que se pueda mencionar no es porque me sea graciosa la ocurrencia o porque me esté burlando, sino porque esa simple palabrita tiene una serie de ‘cadenas’ que me lleva a otra cosa.

No sé, algún día tal vez tenga mi cerebro amueblado y con una ratón fungiendo como bibliotecario, organizando por acá y por allá en su escalera con rueditas y detrás de una puerta un centenar de monos escribiendo al azar en una máquina de escribir con la esperanza de que algún día pueda salir una obra de Shakespeare o Cervantes. Eso o el ciclo que todos conocemos: pérdida de neuronas.

 

Was a time when I wasn’t sure but you set my mind at ease.

Roll the dice.

If you’re going to try, go all the

way.

otherwise, don’t even start.

if you’re going to try, go all the

way.

this could mean losing girlfriends,

wives, relatives, jobs and

maybe your mind.

go all the way.

it could mean not eating for 3 or 4 days.

it could mean freezing on a

park bench.

it could mean jail,

it could mean derision,

mockery,

isolation.

isolation is the gift,

all others are a test of your

endurance, of

how much you really want to

do it.

and you’ll do it

despite rejection and the worst odds

and it will be better than

anything else

you can imagine.

if you’re going to try,

go all the way.

there is no other feeling like

that.

you will be alone with the gods

and the nights will flame with

fire.

do it, do it, do it.

do it.

all the way.

all the way.

you will ride life straight to

perfect laughter, its

the only good fight

there is.

- Charles Bukowski

Y tú, ¿qué prefieres?

Prefiero decir que esto no es porque estamos cambiando, prefiero decir que es el tiempo el que está haciendo de las suyas. Prefiero el silencio a las pláticas vanas y forzadas, a esperar un hola y un adiós aunque ya sea otro día o semana.

Prefiero reírme sobre cosas simples a escuchar y leer mentiras a medias. Ser aquel tonto despreocupado a un idiota apático, a compartir más noches en vez tan solo 5 minutos. Habló el ego y el orgullo: “Como cambian las cosas, como cambia uno, pero aquellos son unos tontos “, habló la frialdad: “Admite que esto es innecesario, admite tu idiotez, mil veces te advertí sobre el tiempo.” Y habló la razón: “Deja que el tiempo  decida lo que conviene,  nadie cambia, pasan millones de horas, minutos y segundos con toda la tranquilidad del mundo, a su ritmo y sin obstáculos”.

Prefiero aquella vieja ilusión, aquellas promesas no cumplidas y por cumplir, a lo que es real y vacío. Pero, mi cabeza murmura ininterrumpidamente, cual condicionamiento neopavloniano: “El primer paso es la aceptación”, nada es y nunca será igual, de 0 a 60 segundos el cambio siempre será drástico. La primera letra, palabra y oración en el fondo blanco de la ventana del mensajero instantáneo resalta ante mi vista. “Cambio…aceptación”, se repite.

Prefiero aquellos secretos, anécdotas, aquellas lágrimas y risas,  el constante vaivén del humor a mi arcaica paranoia e incesantes ideas. Debería estar dormido, pero aquí estoy, escribiendo con el último cigarro hallado en la cajetilla, con los irregulares cambios de melodías y  bajo los efectos del sonido de la lluvia repiqueteando en las bocinas.

Prefiero que el pasado sea mi escudo y espada, mi bastión y bandera, mi memoria y razón. Prefiero que las canciones sean mi vida, mi ilusión e imaginación, usándolas como referencia para medir el tiempo, calcular distancias. Llevo exactamente 13 minutos y 30 segundos de la canción “Shine On You Crazy Diamond” más los 3 minutos con 10 segundos de “Only Love Break Can You  Heart” y los 4 minutos con 56 segundos de “She’s Lost Control”. Exactamente 21 minutos con 36 segundos.

Pero:

“Las relaciones sean cuales sean, cambian, te guste o no, el tiempo decidirá.”

¿Cuándo?

“La cuenta regresiva está en marcha”

Y tú, ¿qué prefieres?

Divagando con Bukowski

-Definitivamente el Diablo es mujer-, murmuró una voz rasposa, provocada por el exceso de alcohol y tabaco, levanté la mirada lentamente para toparme con un rostro que mostraba ya su excesiva longevidad, surcado de arrugas, barba de varios días y descuidada, y una menuda cabellera entrecana, vestía una sucia playera negra, pantalones de mezclilla, algo holgados. Burda fue mi sorpresa al reconocer al mismo Charles Bukowski, sonriendo con malicia, sentado en una silla, con un cigarrillo en la mano.

-Definitivamente el Diablo es Mujer-, repitió otra vez esa voz. Miré con curiosidad a mi alrededor, era una pequeña habitación, casi claustrofóbica, sobre una pequeña mesa estaban enormes cantidades de cenizas y cajas de cigarro, así como un sin fin de botellas de licor, era un enorme caos. De su voz salia una carcajada, se reía de mi incredulidad, y luego tuvo un ligero acceso de tos, agarró una botella de licor y tomó un largo sorbo.

-Por que lo dice, señor?-, aun no salía de mi impresión y no sabía como llamarlo, lo miré con cierto nerviosismo. Me mira seriamente, ese rostro alcohólico.

-Porque lo es. Muchacho, llámame Charles. Dudo que Dios haya expulsado a un jodido ángel caído y lo haya hecho su enemigo. Dios es un hijo de puta maricón.
Volvió a sonreír.

-No te asustes muchacho, solo soy un hombre abandonado a la suerte del alcohol, la olorosa nicotina y un sin fin de putas. Es como tener los putos huevos clavados en la Tierra-, tomó otro sorbo. Definitivamente estaba ebrio, pero tenia una magnifica lucidez y un impresionante equilibrio. El sonido del ventilador era molesto y lo miré tantas veces que perdí la cuenta.

-Esta siendo un hereje blasfemo, señor-. Traté de aparentar estar ofendido, pero el notó rápidamente mi pequeña y ridícula actuación.

-Hereje?, Blasfemo?, que estupidas palabras son esas, muchacho?-. Decía esto con cierta dificultad,-Realmente quieres que me trague todas esas idioteces escritas por unos ridículos judeo hebreos?, tienes cojones, muchacho, tienes cojones.- Dijo, riendo socarronamente.

-Mira!-, Exclamó, señalándome una ventana. Me asomé y miré a través de los cristales la extravagante ciudad de Los Ángeles. Caí en la cuenta que era una casita junto al mar, embravecido por la proximidad de un huracán, mire hacia los lados, era impresionante. A pesar del mal clima, estaban todos ahí paseando por la playa como si nada.

-Hay muchas nalgas calientes aquí, y definitivamente esta noche vendrá una muy caliente para satisfacer esta necesidad humana-, noté cierto brillo entre sus ojos.-Pero mira bien muchacho, mira bien-, escudriñé en el horizonte, y con una sorpresa mal disimulada vi. Algo que realmente no esperaba que mis ojos se toparan. Era una tromba marina. Se elevaba con cierta majestuosidad, como si quisiera tocar las nubes.

-Realmente es algo hermoso, señor. Pero creo que seria muy peligroso si se aproximara. Volvi la cabeza para mirarlo, ya no estaba en su silla habitual. Estaba inmerso mirando la otra ventana. Noté que miraba a una pareja de mujeres caminando por la arena.

-Hermoso? Llámame Charlie, muchacho, señor es una palabra repugnante. Decías que eso es hermoso? Puede que si, pero esas son nimiedades comparada con los humanos. Hizo bien el mismo Diablo, con su disfraz de mujer, enseñarle todos esos pecados, como diría la estupida Iglesia. Las mujeres, putas como tal, tienen una habilidad impresionante, aparte de su habilidad para enseñar sus tetas. Cojer, embarazarse y enfermarse de la estupida sífilis o gonorrea como lo es su puta naturaleza. No dudes, muchacho, no dudes en que son más inteligentes. Manipuladoras y frías que los hijos de puta denominados HOMBRES!!-, dijo esta ultima palabra en un estado de furor, que temí que hubiera perdido el control por el alcohol. -Saben como usarte, torcer tu corazón, y lanzarlo a un puto bote de basura.

- Esta equivocado , señor. Las mujeres no pueden ser así de crueles y despiadadas. Conozco a una mujer que su sonrisa para mi es como un despertar, alegra mi día, inteligente, sin un ápice de maldad en su hermosura. Puedo decir con firmeza que estoy enam….
-Estas perdido-,interrumpió, murmurando con cierta brusquedad-, muchacho, definitivamente estas perdido. Has llegado lejos y estas cegado ante esa sucia farsa, te tragaste todo el cuento que ella aparenta. Todas esas nimiedades no son más que una distracción y cuando menos lo esperes tu corazón estará sangrando en el frío y puto piso. Al menos has follado con ella?

-No, señor, la respeto y dudo que ella este preparada para eso-, dije, algo ofendido por su comentario, estoy seguro que es uno de esos delirios provocados por el alcohol

-Jajaja!!, muchacho imbecil, realmente te tragas esa basura??, jajaja!!-, toma con brusquedad otro sorbo del licor. Y mientras tanto con su otra mano busca a tientas un cigarro, que inmediatamente enciende. Lanza un suspiro- Esta bien, esta bien, eres joven, sin duda aprenderás. Miro el reloj, son las 12 am, y suena un golpeteo en la puerta.-Debe ser la puta Florencia, dile que entre, tu sabes si quieres quedarte o irte-. Rechacé rotundamente su petición, y fui a abrirle.

-Se encuentra Carlitos?-, dijo una mujer de unos 30 años, sin sostén mas que unos grandes pechos bamboleantes en un pedazo de tela. Una minifalda, que a duras penas podría pasar por una y zapatillas de aguja, su voz tenía cierto acento latino, llevaba un cigarro en la boca, mal pintada por un fuerte color rojizo. Trataba de aparentar ser joven, pero desgraciadamente solo la hizo ver más horrible.-Pase, yo me retiro.

Cerré la puerta tras de mi, y escuché unas enormes carcajadas.

Desperté, eran las 10:50 am, tenía que ir a la escuela. Pero ese sueño fue tan vivido, que recuerdo sus palabras, con esa voz rasposa que lo caracteriza: “Definitivamente el Diablo es Mujer”

El mismo Charles convencería al mismo Diablo de conseguirle alcohol y putas, como solía decir. El Diablo disfrazado de mujer, quizá sea esa mujer con quien compartía esas carcajadas y absurda, a la vez placentera, diversión.

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